Ya llevamos unos cuantos días de Copa del Mundo de Fútbol. Por el momento este Mundial ya ha sido bautizado como el Mundial de las sorpresas, el de los partidos con la calculadora en mano, el del balón incontrolable y los porteros más inestables aún, el Mundial de Sara Carbonero, la Copa de las vuvuzelas y, sobre todo, el Mundial de la decadencia técnica de muchos equipos.
Sin embargo, todos estos “peros” se nos olvidan cuando la red atrapa el balón y se produce el ansiado ¡¡GOL!! El Mundial de Sudáfrica, y por eso de jugarse en el continente negro, también prometía celebraciones mucho más espectaculares, no obstante, las clasificaciones tan apretadas, las sorpresas desagradables y una clasificación tan apretada impide a los internacionales festejar un gol con demasiada efusividad.
Después de 8 décadas de Copa del Mundo de fútbol el repertorio de celebraciones tras marcar un gol es tan variado como pintoresco. Desde las más graciosas a las más emotivas, algunas están hechas para recordar, otras para conmemorar, para provocar, para hacer reír, pero sobre todas las cosas para hacernos vibrar tras el subidón de adrenalina al que todos llamamos gol.
Celebraciones míticas en los Mundiales
En esto de las celebraciones el camerunés Roger Milla parece ser el decano. Su baile en el banderín de córner, después de marcar cada uno de sus 4 goles en el Mundial de Italia 90, se ha convertido en una de las imágenes más importantes de la historia de la FIFA, por no olvidar que marcó un antes y un después en esto de las celebraciones. Sin ir muy lejos, otro al que le gustaba
recrearse en la esquina del campo fue George Finidi, aunque el nigeriano prefirió imitar a un perro con incontinencia mejor escenificar bailes regionales.
Los hay quienes han visto en las celebraciones una ocasión inmejorable para resarcirse de las críticas y de la presión mediática. Ese es el caso del astro del balón Diego Armando Maradona en la Copa de EEUU 94, donde sus gritos a las cámaras eran un aviso de que aún tenía mucho que decir en el panorama deportivo. La lengua de Dugarry en Francia 98, también es otro ejemplo de la rebeldía de los jugadores a los medios.
Las piruetas son un clásico en esto de festejar un gol desde los tiempos del mexicano Hugo Sánchez. Aghahowa (Corea-Japón 2002) y Klose (Alemania 2006) se han atrevido con este tipo de prácticas.
También tenemos las famosas celebraciones de nacimientos como el del hijo de Bebeto en el 94, los hay quienes prefieren disfrazarse, como el ecuatoriano Iván Kaviedes en el pasado campeonato, y luego están los que no paran de correr hasta tirarse en plancha como el germano Klinsmann.
David Villa volvió a encarrilar ayer nuestra participación en esta Copa Mundial de Sudáfrica ante Honduras con dos goles que celebró con un par de capotazos al aire. La verdad que el asturiano no tiene mucho de torero, pero con esta escenificación dejó claro que nuestros espadas están más que listos para coger el toro por los cuernos y seguir, para gusto de muchos en este campeonato, celebrando más y mejores goles. ¡QUÉ VIVA EL FÚTBOL! (hoy más que nunca).
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